relax
con todo lo que está prostituído en esa su españa que no se rompe si no que se corrompe ahora sí que a la velocidad de la luz, la ofensiva contra la publicidad tabloidal de los/las trabajadores/as del sexo me parece otra de tantas iniciativas destinadas a la galería mientras que las cañerías del edificio rezuman podredumbre en todo su discurso subterráneo.
en esto los nuevos apologetas de la libertad y de la dignidad en la entrepierna, caen en una diatriba semejante a la que antaño usaban los denostados miembros y miembras del aparato católico apostólico y romano y coartan a la sociedad un debate claro y conciso acerca de la prostitución y al cabo sobre la libertad y la igualdad en general, pilares básicos de un auténtico estado democrático, estado que en todo el orbe capitalista parece no existir.
pues es en ese estado de libertad en que la persona puede decidir libremente el uso que otorga a su cuerpo sin caer en la estupidez doctrinaria de que, si el cuerpo es un recipiente del espíritu, su propiedad última concierne a dios o que si el físico conforma una parte del espectro social, ese cuerpo es, al cabo, una herramienta de la comunidad y debe regirse por sus normas.
y es en aquella igualdad en que las putas tienen derecho a acceder y ofrecer sus servicios en los medios de difusión con la misma dignidad que se nos ofrecen los coches, los tratamientos médicos o los viajes al quinto coño. o teme, acaso, la fauna " socialista " que sus vástagos se escandalicen al ver la oferta de tamaños y grosores que asoma por esas páginas, al cabo las más honestas y realistas de todo lo que se publica en estos infames pasquines. no será más bien el cuento de siempre: mantener la realidad lo más alejada posible de las masas para poder manipularlas mejor.
el cuerpo ( mi cuerpo, su cuerpo ) no tiene nada de divino y no es usufructo de nadie, ni del inventado dios ni del traidor estado; cada uno de nosotros somos sus legítimos poseedores y no vengan ahora editores de tres al cuarto a darme mística a mí ni coba feministoide a las anoréxicas del gobierno.