el telón de agua
270 en la zona del muro, 370 en otras zonas fronterizas y 189 en el mar báltico. esas eran las cifras de víctimas por las que se juzgó a varios funcionarios de la rda desde 1990 y por la que se intentó hacer lo propio con el mismísimo erich honecker a comienzos de esa década. dejando a un lado la siempre plausible propaganda que flota en todo lo que tiene que ver con la guerra fría y con el intento de frenar la expansión del comunismo en europa, las víctimas, aunque dignas de todo respeto y consideración, son más bien pocas en comparación con las que los procesos de colonialismo y posterior descolonización han asolado el continente africano.
bien, yo les aseguro que los firmantes de schengen, los líderes de aquella y esta europa, sus ministros, sus funcionarios, sus empresarios, sus líneas aéreas, sus transbordadores, sus especuladores y en general cuantos obligan a esas pobres gentes a hacerse a la mar en esas penosas condiciones son mucho más culpables que los líderes de la alemania oriental a quien tanto censuró sin fatiga esta libre prensa occidental. esta libre prensa que baraja para la foto de la portada la imagen de raul besando el anillo, la sonrisa autista de zapatero o el izado del cadáver de un muchacho huesudo a una zodiac de la guardia civil.
ahora nosotros también tenemos nuestro muro en forma de alambradas, nuestro telón de acero en forma de agua salada. y cada uno de nosotros somos responsables por inacción de esa aberrante brecha.
quizás, algún día, cuando ya no sea posible pararlos a todos, cuando sean ellos capaces de juzgarnos en tribunales menos blasonados que los del airado bermejo y sean sus comentaristas los que asomen su rostros oscuro a las pantallas de la sobremesa, caigamos en la cuenta de la ignominia que durante lustros se ha perpetrado en aras de nuestra traquilidad, de nuestra economía y nuestra democracia. pero entonces, y como siempre que los siervos teledirigidos reconocen sus errores, ya será tarde.
sigan pues las autoridades y los medios con el caso mariluz ( ahora marta ), con la pornografía infantil, con el terrorismo, con el espionaje madrileño, con alguna de las recurrentes elecciones con que las clases nobles acostumbran a gabarse, con nadal y con toda esa malsana costumbre de mirarse el ombligo, pero no en mi nombre.