no votes
no soy jurista y por lo tanto el juego de dúplicas y réplicas de los tecnócratas de la cosa me supera cual lo hace la jerga hinchada de los galenos para describir los dolores menstruales o los retruécanos de los sucesivos ministros de economía para explicar hechos concretos que cualquier ciudadano en el retrete resuelve mucho antes de echar mano al papel, pero no habiéndome abandonado totalmente a la maledicencia y a la estulticia circundante, rayana ya en auténtica oligrofenia nacional que espero personal e intransferible de la terrible españa, resuelvo con ese ápice de cordura que me queda que el hecho, probado o no, de que alguien no jure, prometa o condene tal o cual actitud no puede homolagarse como delito y mucho menos extender éste al espectro público de forma que se lesionen los apetitos electorales de tal o cual sector de contribuyentes, ya sean estos esbirros del capital, partidarios de la crucifixión con clavos de oro o sólidos creyentes en la supremacia del sexo masculino y la raza blanca.
la deriva que sobre este tema ha alcanzado la vida social y política en ese rincón de europa es algo digno de tener en cuenta y no puede sustraerse a otras acciones que se repiten de forma ignominiosa en el discurso de los tiempos, pero constituye de por sí el acta de defunción del estado tardofranquista presuntamente trasmutado en democracia formal y la de todos aquellos partidos y asociaciones que durante años han reído sus gracias y engordado sus alforjas mirando a sotavento. se ha llegado, pues, al punto de no retorno y ahora solo queda esperar el batacazo, la hecatombe final.
por que este sistema, aunque algunos no lo vean, ha colapsado, se ha sobrepasado a sí mismo devorando lo poco que podría tener de legítimo y todos aquellos que concurren a cualquier lid electoral en este orden de cosas son cómplices de esta estrategia desgraciada, ya sean pnvs o bloques nacionalistas galegos o esquerras republicanas o izquierdas más o menos unidas.
nos invitaba y/o nos incitaba xurxo ventos, hace unos días y con análogo motivo, a volver a las barricadas a luchar por nuestro espacio y es esperanzadora esa potencia, esas ganas de reventar conciencias con guijarros del camino cagado por las bestias, pero la única maniobra posible, la única lucha de la ciudadanía no lobotomizada con alguna posibilidad de ser mal digerida por el aparato económico en que desagua lo gubernativo, es negarnos a participar en un balotaje donde las únicas posibilidades son escojer entre lo malo y lo peor.
hagamos entonces como onetti y quedémonos en cama, descansando y soñando un lugar algo menos inóspito y, a estos, que les vote su puta madre, sus funcionarios lacayos y sus reyes.