franco, franco
tal y como bien sabían la escuela de viena y ross macdonald, todo está en el pasado y el presente se articula como desembocadura de sus corrientes y lodos. como a decir de serrano suñer, rusia era culpable siempre, todas las taras y bajezas que asoman en la preciosa democracia con la que el pesoe nos obsequia en este momento actual de la ya tardomodernidad, están enquistadas en el régimen anterior ( el régimen de franco, que dirían en polonia: lo mejor para adelgazar ) cuyas maldades tan bien nos enseñan los hijos de aquellos que ayudaban al hombrecillo de la voz aflautada a mantener el redil en paz durante cuarenta años. franco es, como la urss, culpable pues.
y como tal es fuente de expiación para cuaqluier culpa posterior a su movimiento. poco importa lo que hagamos, lo torpes o lo hábiles que seamos, lo poco que trabajemos o lo mucho que robemos: todo está atado y bien atado y, como un nuevo jesucristo, el ferrolano cargará per sécula con los pecados de la españa moderna y con sus fallas.
si una mujer no orgasmea, la culpa será del caudillo; si un año la sequía aborta la cosecha castellana, la culpa será de sus legiones. al menos cien años serán necesarios para borrar el atraso y la barbarie en que la horda fascista anegó la brillante españa de sus prolegómenos, cien años de zapateros y garzones, de maras torres y francinos, de cristinas almeidas, de sangiles y de otaolas harán falta para que españa recupere su brio intelectual y su pujanza industrial en el diseño de castañuelas, panderetas y burladeros taurinos. y será con la ayuda de esta escuela postmaravaliana que se conseguirá, voto a bríos.
y si no se consigue, la culpa será, como no, siempre de franco, con lo que casi se hará buena la máxima de que si franco no hubiese existido casi habría que inventarlo. y no resultaría difícil; me basta recordar a aquel primer felipe gonzález, todavía la lengua presa por el acento sevillano, sentado a la mesa y abriendo las manos, mientras decía: miren, lez voi a zer franco.