la ministra bibiana
hay hombres inseguros, maliciosos, guarros, bobos, sebosos, peludos, botarates, haraganes, borrachines, petulantes, chapuceros, cretinos, monotemáticos, baldíos, estúpidos, cagones y mentirosos. a muchos les puede la halitosis, el hedor sobaquil y la pestilencia que deja el sudor de los pies. otros salivan es exceso al hablar, se tiran pedos o eructan mientras se palpan la panza en las barras de los bares de barriada. los hay que se rascan la entrepierna como tic, que se meten los dedos en el culo como tac y que cantan oe oe oe luego de leer el marca o el as. también los hay, incluso, que participan en el circo electoral y que se quedan traspuestos mirando los debates de la tele, mientras un graso reguero de baba se desliza desde la comisura de sus groseros belfos y les pingotea la camisa ralph lauren, sin percatarse que alguien acuesta al nene y acaba de fregar platos y cocina en sublime soledad.
ah, los hombres...
los vociferantes, los violentos, los canallas; los incapaces de doblar un jersey o recojer del suelo un par de calcetines... los hombres de cultura cutre, de moral cicatera, de desparpajo en el hablar y de desaliño forzado...
lo más asombroso es que todos estos animales tienen a una mujer que los ama, que los distingue de la manada; una mujer que, en algún momento, ha sentido la necesidad de meterles la lengua en la boca o de ensartarse en su pija con gesto grandilocuente de ah ah ah, esto es holliwood. todos tienen una mujer que, obviando todas éstas y otras muchas razones, se ha enamorado de ellos y pensando: ay, que suerte conocer a mi pepe, se ha embarcado con ellos en una empresa titánica para huir del vacío y de la muerte.
será que la mujer es el auténtico mártir de la naturaleza, la viga maestra de la convivencia, la piedra angular de esta sociedad televisiva. o es que se trata de un bicho tan irracional y estúpido como el macho al que ahora pide cuentas en cada consejo de ministros de la discriminación positiva.
ni duda cabe de que si el hombre es así, la mujer es peor entonces por elegirlo: es una pobre tarada que confunde mojar las bragas con autorrealizarse, un triste peón en manos de la teoría de la reproducción, que ha cambiado el temor a un dios implacable por el pavor a la soledad y a las arrugas.
no vislumbro yo que con la irrupción del teléfono amansafieras el macho hispánico, educado en la tradición judeocristiana más talibanizada, se pare a razonar que la mujer, ese animalillo peludo de mirada dulce, humor cambiante y peligroso en casa como las vívoras de seoane, merece mejor destino que chocarse siete pisos más abajo con el adoquinado recien colocado por la escuela taller pero, si esta ministra cree que puede servir para algo, bueno es al menos intentarlo, pues no parece una medida excesivamente rigurosa con el erario si lo comparamos con el gasto que tiene formar médicos que luego no trabajan, cambiar rotondas por semáforos para luego volver a las rotondas o comprar tanques para hazañas futuras de la brigada de la cabra y el chapiri.
además esta ministra, la sra aído, tiene para mi solaz una gran virtud que para sí quisieran otros miembros/miembras del ejecutivo del sonriente leonés: es guapa y ese pelo liso le ha quedado de perlas en las fotos; me encantaría poder despachar con ella y luego ir a pasear bajo la luna estival mientras siento su perfume suave y deseo la calidez de su piel. aunque, eso sí, acabase la noche como acabase, no dejaría de cantarle aquello de leonard cohen de que hay una guerra entre los ricos y los pobres, entre las mujeres y los hombres. y que arreglarse entre unos y otros es imposible.