las cuentas que no les salen a los matemáticos de ferraz
zapatero, el pesoe, los sociólogos y los gurús electorales que han apostado por esta amalgama de torpezas ahora se dan de bruces con que no les salen las cuentas y han optado por el salto adelante y el todo vale. si ese tipo de estrategias basadas en los bajos ha aguantado el mercado electoral del pepé, por qué no va servirnos a nosotros, se diría algún iluminado de ferraz. y ahí han empezado a cavar su tumba éstos, como los llamaba arzalluz.
éstos.
y éstos lo tienen muy jodido, como reconoció el de león; éstos están acabando de cagarla y van a dar la campanada con un repique que la potencia del de hace cuatro años, cuando el partido popular descendió a los infiernos, quedará en el olvido de un pueblo eminentemente amante de las procesiones y las sordinas.
pero lo han hecho por la mano: buscaron y hallaron la muerte, nadie llore su ruína ni su estrago. y nosotros no sintamos que algo nuestro se quema cuando inmolen sus cuerpos. que sea esta la enésima llama purificadora y vayan tomando nota, éstos, de que la ciudadanía también sabe leer, escribir y hacer la raíz cuadrada y que no se gobierna a golpe de encuestas ni de gabinetes de politólogos.
de momento, lo que queda de democracia, es todavía nuestro y no de sus medios afines ni del personal que lubrican con el dinero de todos. ahora mismo la abstención es el único camino y si esta beneficia a la derecha, pues que gobierne o desgobierne la derecha. yo, desde ahora mismo, afirmo que nunca más daré mi voto a un triste y dubitativo socialdemócrata por mucha deriva a la que nos lleve los sucesores de aznar.
y zapatero es eso, un acomodado político que pretende columpiarse y mantenerse a costa de un espacio político e ideológico que no existe. y es que el centro, ese centro del que toda la casta política habla y pontifica y donde según estos santos barones se encuentra el famoso semillero de votos de las españas sosegadas, para nada se puede formular como otra cosa más que uno de los muchos apéndices de la derecha.