circulando con mi a8
muchos medios se hacen eco hoy de un suceso luctuoso acaecido hace ya tiempo y cada uno pone la guinda a su pastel desde el punto de vista de su repostero mayor para agradar a sus fieles y adláteres del postre diario. me refiero al triste asunto del ciclista enaitz iriondo, vecino de durango y deudor postmortem del empresario de santo domingo de la calzada tomás delgado, afortunado poseedor de, entre otros tarecos más, un magnífico audi aocho.
al parecer el ciclista invadió, desde un camino de tierra, la carretera sin ceder el paso al coche que venía lanzado y aquel tampoco traía ningún tipo de protección o prenda reflectante para hacerse notar, a pesar de que era la una de la madrugada. y, según leo en otros medios, la velocidad del coche reflejada en el atestado de la gct era de 113 kilómetros por hora y la tasa de alcohol, luego de la prueba, fue corroborada en 0,15 miligramos por
litro de aire aspirado.
hay quien apunta que la primera medición se queda muy corta,
elevando la velocidad del coche a la escandalosa cifra de 170 km/h y que la segunda fue hecha una hora después del impacto, por lo que se sugiere como probable que en el momento del fatal encontronazo el conductor se hayase expuesto a una tasa mayor . no lo sé, pero habremos de ceñirnos a lo informado por la más o
menos competente guardia civil, si no esto será ya el acabose.
en cualquiera de los casos parece claro que por llevar el abs en mal estado, el tiempo de reacción no varía y la capacidad de aminorar
sensiblemente la velocidad e incluso de detenerse, en un tramo seco y con un coche de este nivel, puede incluso ser inferior a la de un vehículo con el sistema antibloqueo en perfectas condiciones.
lo terrible es que, como siempre sucede en la carretera, por
un despiste, por un fallo momentáneo, una vida es cercenada. es demasiado peaje por ese momento de distracción, por ese breve lapsus. qué importa quien sea el culpable, realmente? un chico muere, su futuro y el de todos cambia. su familia, sus íntimos, nosotros que no lo conocemos, sentiremos su vacío como una losa
todos los días del futuro. si suya fue la imprudencia o fue del conductor del coche poco cambiará en lo sustancial la cara del desastre.
pero la jauría mediática necesita carnaza. se necesita enfrentar esa juventud idealista, ese ciclista sencillo, con la impureza de la
madurez, con la soez imagen del dinero. así, el conductor, absuelto de cualquier imputación como responsable, se vé sometido al arbitrio de la manada por que reclama a los padres lo que la administración debería forzar a las aseguradoras a pagar. por que ese es el debate real, independientemente de como lo plantea este caballero y de las simpatías que su físico y dicción puedan
despertar en el público ( que en mi caso, y lo digo sin mayor búsqueda de trascendencia, son escasas o nulas ).
por que en el fondo es un problema de los poderes públicos y
de su connivencia con las grandes aseguradoras y sus patrocinadoras y asociadas: la gran banca. se ha convertido el hecho de contratar un seguro en un acto desprovisto de regulación y que funciona al arbitrio del asegurador, pudiendo éste, en base a criterios explicados en letra pequeña y con mas intrincadas vueltas
que la prosa de joyce, rescindir su responsabilidad o reclamarla a terceros según su gabinete jurídico crea procedente ( si ud ha bebido, si ha tomado no se que droga, si no ha pasado la itv, si venía escuchando a ozzy osbourne o hablando por el teléfono ).
a la vista está , pues, si un ciclista usa la vía pública y causa un
accidente, es responsabilidad de éste reparar los daños que la entrega de su vida ha ocasionado y eso entiende el asegurador, quien niega al asegurado la reparación del vehículo contra el que ha machacado su existencia única e impagable el joven en cuestión.
¿ qué solución impone la norma para que el propietario del coche pueda recuperar el dinero que le habrá costado reparar ese coche de cuya posesión y cercanía parece sentirse tan orgulloso?
reclamárselo a los padres del muerto, supongo que buscando más el amparo judicial y el arbitrio de este poder para afectar a la compañía de seguros que cualquier otra cosa de las que se han publicado. es cierto que, para ello, mete en danza el dolor de unos progenitores y se enfrenta a la inclemencia popular, pero este es
un buen ejemplo de como funciona la vida en el mundo, fuera de las mieles con que la televisión y sus sagaces accionistas quieren presentarnos la realidad.
si tanto revuelo, si tantas náuseas sienten los lectores y espectadores de esta farsa, que prueben a aparcar sus coches de hoy en adelante por que ellos mismos pueden sufrir un percance similar con ciclistas o peatones. y los coches han sido siempre armas mortíferas para estos y para cualquier otro ser que se atreva a asomarse de narices al asfalto y sólo muy al final los constructores, ébrios de su éxito, han decidido empeñar algo de su fortuna en investigar y corregir en lo posible los daños en atropellos. pero primero han luchado por poner el bólido a 400 km/h y de inculcar a la juventud la ideología necesaria para que un par de estos mozalbetes alimentando su ego fuercen un accidente en las calles de vigo en el que perece un matrimonio que hacía un uso racional y equilibrado de la vía pública. o que rescindan sus seguros con las compañías infames, que vayan a los bancos que están detrás de ellas y saquen sus ahorros y devuelvan sus tarjetas doradas y que entiendan que para que ellos vayan al shopping mañana sábado a satisfacer sus deseos de posesión, algún
joven morirá aplastado en una sucia factoría ganando un euro al día o despedazado por los cañones de la otan que expanden nuestra libertad por el mundo. pero no nos lancemos como carroñeros contra el conductor, ya que todo lo desagradable, cínico y amoral que vemos en él lo llevamos también nosotros dentro.
Yoyo dijo
Que sí, que vale, pero el tío iba a 170 (o a 113 que me da lo mismo) y que con toda la responsabilidad que pueda tener el sistema, la banca o algún dios bendito también podríamos aceptar alguna culpa personal de vez en cuando. A lo mejor este hombre no va contra la familia sino que utiliza un recurso como son las aseguradoras y no llega ni a pensar en la muerte del chaval (haya tenido o no éste la culpa) pero ya es síntoma suficiente de su moral, que no llega a 113 ni de coña.
Saludos.
25 Enero 2008 | 07:17 PM